Los contribuyentes generalmente tienen dos opciones principales para recibir su reembolso: depósito directo en una cuenta corriente o de ahorros, o un cheque impreso enviado por correo postal. Puede seleccionar su método de pago preferido directamente en sus formularios al momento de presentar la declaración.
El depósito directo es ampliamente considerado la opción más rápida, segura y confiable. Mientras que los cheques impresos pueden tardar varias semanas en llegar y conllevan el riesgo de retrasos postales o pérdidas, el depósito directo transfiere el dinero de su reembolso aprobado directamente a su cuenta bancaria.